El aire está sufriendo un atentado pero la inercia en la forma de entender la economía, el desarrollo y el progreso hace borrosa la imaginación y la osadía para explorar otros caminos. Es más fácil imaginarse viviendo sin aire que sin capitalismo
Yayo Herrero 6/08/2020
Dice Galeano que en el aire tiende la araña sus hilos de baba.
Metiendo y sacando aire del cuerpo, nosotros, los seres humanos y muchos otros, aéreos, acuáticos o terrestres, perduramos. Somos cuerpos animados por el aire.
La risa, el suspiro y el llanto son aire.
El aire es la mezcla de gases que se encuentra en la atmósfera.
La atmósfera es el manto de gases que rodea un cuerpo celeste. La del planeta Tierra se divide en cinco capas: troposfera, estratosfera, mesosfera, termosfera y exosfera.
La troposfera es la capa más pegadita a la superficie terrestre. En ella está el aire que respiramos. Tiene unos siete kilómetros de altura en los polos y dieciséis en los trópicos. Acoge a las nubes. Es el escenario de fenómenos atmosféricos que determinan el clima. Un poco más arriba, en la estratosfera, se encuentra la capa de ozono que protege a la Tierra de los rayos ultravioleta.
El aire está formado por átomos y moléculas de gases diferentes. Oxígeno, que la mayor parte de los seres vivos necesitan para existir; dióxido de carbono, que participa en procesos biológicos y climatológicos fundamentales como la fotosíntesis, ayuda a retener el calor que proviene del sol (efecto invernadero) y es el residuo de la respiración y de las reacciones como la combustión del petróleo, carbón y gas natural; ozono, que absorbe la mayor parte de los rayos ultravioleta procedentes del Sol; vapor de agua en cantidad muy variable, que participa en la formación de las nubes y la niebla y también es uno de los gases de efecto invernadero; partículas sólidas y líquidas en suspensión como, por ejemplo, polvo, polen o agua.
En la larguísima historia de la vida, no siempre la atmósfera fue así, pero esta composición del aire ha permanecido dinámicamente estable durante miles de años y a ella es a la que están adaptadas las especies existentes, también la nuestra.