Los investigadores opinan que no encontrarlas no significa que se hayan extinguido pero sí que se han vuelto lo suficientemente escasas como para no ser detectadas
El estudio concluye que aún no estamos ante un cataclismo para las abejas pero que los datos son preocupantes
Los investigadores afirman que la huella de nuestra sociedad está afectando a las poblaciones de abejas silvestres que son vitales para el mantenimiento de los ecosistemas de los que dependemos.
Si bien esto no significa que todas estas especies estén extintas, podría indicar que estas especies se han vuelto lo suficientemente raras como para que nadie las observe en la naturaleza, según publican en la revista 'One Earth'.













